Salú!-
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-Y un día te conocí, niña...
Y bastó una mirada para saber que esa energía tan bella, de ese primer día, no duraría solo una tarde de primavera... y el día pasó, pasaron las horas, llegó el verano con sus acaloradas horas, se fue el calor, llegaron las frías olas, volvió la primavera, y en ese instante, en ese "ahora", ya éramos amigos, los mejores amigos del mundo, los buenos amigos que somos ahora.
Y amo pelearme con vos, discutir absurdamente de nada, no usar palabras, estar en silencio, o amontonarlas todas en los gritos del azar, esos que se pierden en los pasillos de la calma, jugar con la Jo como si fuesemos niños (lo somos), conversar como los adultos que nunca fuimos y jamás seremos por no pensar en un mañana, abrazarnos con cariño, tomar la mediatarde muuuuy de vez en cuando con un Piñón Fijo o un Casi Ángeles de fondo (¡que feo, que ganas!), inventar guiones que nunca llegamos a interpretar, dejar pasar el tiempo para vivir el ya constante, no compartir nada y compartirlo todo a la vez, mirarte a la distancia y verte crecer, cada vez más mujer, siempre niña, tan violenta y tan serena, tan preciosa, tan sabia, tan inocente, tan activa, tan amiga mía, tan hermana.
Y así te amo... porque te conocí algún día y sentí que no eras cualquier minita, eras la Fede... ésa... primero mi vecina, la hija de mi amiga, mi amiga, mi hermana, otra vez, mi hermanita.
Y aun conservo la carta que alguna vez me escribiste... aún la leo de vez en vez, y me río. Porque me gusta reírme de vos, me gusta que te rías conmigo. Me gusta que te rías de mí, me gusta reírme contigo.
Y ya sos parte de mi vida, más allá de toda edad, amiga, sabés que siempre estaré, sé que siempre estarás. Brindo por tu presente, por tu locura, por tu genialidad, brindo por nuestra amistad, por tu nueva era, por tu nueva edad.
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Salú!!
Y bastó una mirada para saber que esa energía tan bella, de ese primer día, no duraría solo una tarde de primavera... y el día pasó, pasaron las horas, llegó el verano con sus acaloradas horas, se fue el calor, llegaron las frías olas, volvió la primavera, y en ese instante, en ese "ahora", ya éramos amigos, los mejores amigos del mundo, los buenos amigos que somos ahora.
Y amo pelearme con vos, discutir absurdamente de nada, no usar palabras, estar en silencio, o amontonarlas todas en los gritos del azar, esos que se pierden en los pasillos de la calma, jugar con la Jo como si fuesemos niños (lo somos), conversar como los adultos que nunca fuimos y jamás seremos por no pensar en un mañana, abrazarnos con cariño, tomar la mediatarde muuuuy de vez en cuando con un Piñón Fijo o un Casi Ángeles de fondo (¡que feo, que ganas!), inventar guiones que nunca llegamos a interpretar, dejar pasar el tiempo para vivir el ya constante, no compartir nada y compartirlo todo a la vez, mirarte a la distancia y verte crecer, cada vez más mujer, siempre niña, tan violenta y tan serena, tan preciosa, tan sabia, tan inocente, tan activa, tan amiga mía, tan hermana.
Y así te amo... porque te conocí algún día y sentí que no eras cualquier minita, eras la Fede... ésa... primero mi vecina, la hija de mi amiga, mi amiga, mi hermana, otra vez, mi hermanita.
Y aun conservo la carta que alguna vez me escribiste... aún la leo de vez en vez, y me río. Porque me gusta reírme de vos, me gusta que te rías conmigo. Me gusta que te rías de mí, me gusta reírme contigo.
Y ya sos parte de mi vida, más allá de toda edad, amiga, sabés que siempre estaré, sé que siempre estarás. Brindo por tu presente, por tu locura, por tu genialidad, brindo por nuestra amistad, por tu nueva era, por tu nueva edad.
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Salú!!
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